
Según la región, la exposición y el tipo de terreno, las características de la vivienda y la tecnología elegida, la superficie exterior necesaria varía entre el 100 y 150% de la superficie por calentar. El estudio térmico determina la superficie necesaria para cada instalación. Los captadores se colocan a 60 cm de profundidad aproximadamente, en un suelo de tierra removida para facilitar la transmisión de calor, a una distancia mínima de 40 cm para mejorar el rendimiento. Cuando la superficie del terreno es insuficiente para realizar una extracción horizontal, se puede, en ciertos casos, utilizar captadores verticales. Se instala una sonda geotérmica de circulación de agua dotada de varios tubos, a una profundidad de 60 a 100 metros generalmente. Esta técnica, más difícil de aplicar, requiere un estudio geológico previo, así como el cumplimiento de ciertos trámites administrativos en vigor, relativos a la protección del subsuelo.
La presencia de captadores enterrados implica ciertas precauciones. Esta zona se puede cubrir de césped, macizos de flores o arbustos. Si ya había árboles en el terreno, antes de la instalación, habrá que realizar las obras teniendo en cuenta su ubicación. De no ser así, habrá que plantarlos en lugares previstos para ello durante la instalación del sistema. Entre los captadores y los demás elementos del sitio es necesario respetar una distancia mínima de 2 metros para los árboles, 1,50 metros para los circuitos enterrados no hidráulicos y 3 metros para los cimientos, pozos, fosas sépticas, evacuaciones, etc. Por otra parte, no hay que cubrir el terreno con una base dura, como una pavimentación o cualquier tipo de construcción, ya que impediría la escorrentía del agua. También hay que impedir que pase una corriente de desagües u otras canalizaciones para evitar heladas.La configuración del terreno y el tipo de suelo pueden plantear problemas. Una pendiente demasiado pronunciada, por ejemplo, implicaría un trabajo de llenado costoso. Por otra parte, un suelo rocoso suele ser incompatible con la transmisión de energía; en este caso, basta simplemente con poner una capa de arena sobre el terreno.